Está bien no sentirse bien todos los días
Hay días en los que seguimos con nuestra rutina como si nada pasara, aunque por dentro nos sintamos tristes, preocupados o sin ánimo. ¿Por qué nos cuesta tanto aceptar que no siempre podemos estar bien?
Por Luisa M. Reyes P.
Hay días en los que seguimos con nuestra rutina como si nada pasara. Trabajamos, atendemos a la familia, cumplimos con nuestras responsabilidades y hasta sonreímos cuando alguien nos pregunta cómo estamos. Sin embargo, por dentro podemos sentirnos tristes, preocupados o simplemente sin ánimo, sin saber exactamente por qué.
Y muchas veces, en lugar de detenernos a reconocer lo que sentimos, seguimos adelante. Pensamos que debemos ser fuertes, que no tenemos tiempo para sentirnos mal o que mañana estaremos mejor.
Pero ¿por qué nos cuesta tanto aceptar que no siempre podemos estar bien?
No tienes que poder con todo
A veces nos acostumbramos tanto a resolver los problemas de los demás que olvidamos prestar atención a los nuestros. Nos cuesta decir que estamos pasando por un momento difícil porque no queremos preocupar a nadie o porque sentimos que deberíamos poder manejarlo todo.
Sin embargo, reconocer que algo nos afecta no nos hace débiles. Somos personas, y nuestras emociones también necesitan atención.
No tienes que tener todas las respuestas hoy. Tampoco necesitas fingir que todo está bien cuando no es así. En ocasiones, darte permiso para descansar, hablar con alguien de confianza o simplemente reconocer lo que estás sintiendo puede ser un buen comienzo.
Empieza por escucharte
Cuidar tu bienestar emocional no siempre implica hacer grandes cambios. A veces comienza con preguntas sencillas: ¿cómo me he sentido últimamente?, ¿qué cosas me están preocupando?, ¿estoy dedicándome el mismo tiempo que dedico a los demás?
Quizás descubras que necesitas establecer límites, dejar de exigirte tanto o buscar un espacio para hablar de aquello que llevas tiempo guardando.
No se trata de evitar las emociones difíciles, sino de aprender a reconocerlas y encontrar maneras saludables de afrontarlas. Y si el malestar se mantiene o comienza a afectar tu vida cotidiana, buscar ayuda profesional también es una forma de cuidarte.
También mereces estar para ti
No todos los días serán buenos, y eso forma parte de la vida. Habrá momentos de incertidumbre, decisiones difíciles y situaciones que nos harán sentir que necesitamos una pausa.
Lo importante es recordar que tu valor no depende de cuánto resuelves, de lo productivo que seas ni de la capacidad que tengas para mantener todo bajo control.
No tienes que esperar a sentirte al límite para comenzar a cuidarte. Puedes hacerlo hoy, escuchándote un poco más, respetando tus necesidades y tratándote con la misma comprensión que tantas veces ofreces a los demás.
Porque estar bien no significa sentirse feliz todo el tiempo. A veces, significa aprender a acompañarte incluso en los días en que no te sientes bien.
Para reflexionar
¿Te estás dando el mismo cariño, comprensión y paciencia que sueles ofrecerles a los demás?
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